sábado, 13 de septiembre de 2014

la feria del rebozo y del jarro

Tenancingo es una ciudad bien conocida por la belleza de sus rebozos, hechos por artesanos como don Evaristo Borboa, quien le tiene un gran amor a su trabajo. En Tenancingo, se pueden encontrar rebozos de todos los precios, desde 400 hasta 4 000 pesos, dependiendo de la calidad del hilo, de la dificultad del dibujo y de la finura y el tamaño de sus puntas.   
Cuando vemos a una mujer envuelta en su rebozo nunca nos imaginamos la cantidad de trabajo y de tiempo que le toma al artesano confeccionarlo. Son quince pasos los que hay que seguir antes de tener un rebozo listo. El devanado, el urdido (lo que le da el ancho y el largo), el pepenado (se amarra el hilo, se pasa por atole de maíz y se deja secar), el dibujo (se raya, o se dibuja, el hilo amarrado), el remojado (se remoja en agua para que se le caiga el atole), el teñido, el desatado, el apuntalado (se apuntala cada 40 cm para que se fije el dibujo y no se mueva), el almidonado (se almidona para que no se rompa el hilo al entreverarlo), el entreverado (cada rebozo consta de dos partes: el fondo y el dibujo, en el entreverado se juntan las dos partes), el jicotado, el tejido y, por último, el empuntado (esto generalmente no lo hace la misma persona que teje el rebozo, sino un artesano que sólo se dedica a empuntar lo que le pide el tejedor. Hay empuntados que se tardan hasta cuatro meses en hacerse).


feria del jarro
 Se efectúa cada año y tiene una duración de 11 días, empieza cinco días antes del Miércoles de Ceniza y se prolonga cinco días después de esta fecha e inicia con el Carnaval.
En la avenida que conduce al Templo de El Calvario, hoy la Catedral, se instalan los alfareros provenientes de toda la entidad y de otras como Michoacán, Morelos, Puebla y Querétaro, a vender sus artesanías como: ollas, cazuelas, platos, macetas, jarros tanto de barro como de cerámica y muchas más.
La costumbre es que tanto los niños como los jóvenes y adultos deben pedir un jarro al amigo o visitante, quien no debe negarse a otorgar dicho obsequio, convirtiéndose esto en un intercambio de jarros. Actualmente, se ha modificado un poco esta costumbre, ya que las personas compran varios jarros para sus amigos o familiares y los personalizan con el nombre de la persona a la que le será entregado. También se ha convertido en muestra de afecto, amistad e incluso de conquista, ya que si un hombre o una mujer tienen especial interés romántico en alguien se lo demuestran regalándole un jarrito.

4 comentarios:

  1. MI JARRITO

    ¡Yo, tengo un jarrito,
    un jarrito al que quiero!,
    el alfarero bendito
    lo diseñó con esmero.

    Lo merqué en una feria,
    en mero Tenancingo,
    el barro su materia,
    la fiesta el día domingo.

    Pequeñita vasija,
    de silueta muy fija,
    modelada a mano
    por humilde artesano.

    Especial su cocción,
    a cien grados de amor,
    en el horno . . . calor
    de su fiel corazón.

    Recipiente pintado
    de color bermellón,
    sin adornos creado
    y sin decoración.

    No tienes brillantez,
    es tu naturaleza,
    en esa sencillez
    radica la belleza.

    Excepto en el asiento,
    tu cuerpo muestra curvas,
    tu panza surge al viento,
    la exhibes, . . . me perturbas.

    Luces en mi alacena,
    tu cuello, sin cadena,
    esa orejita hermosa
    es digna de una diosa.

    La ensarto con los dedos,
    como en ritos y credos,
    te agarro, te sostengo,
    te siento de abolengo.

    Tan cerca esa figura,
    comienza mi locura,
    que boca más angosta,
    la quiero a toda costa.

    Te acerco a los labios,
    evitando resabios,
    en tu borde doy besos,
    algunos son traviesos.

    Busco, con avidez,
    todo lo que contienes,
    siento la candidez
    del fervor que tú tienes.

    Un soplido muy fresco,
    se mueve la muñeca,
    el hecho es pintoresco,
    la lengua dice: ¡eureka!

    A tierra santa hueles,
    esa de mil amores,
    por costumbre tú sueles
    aromar los sabores.

    Por favor, no te quiebres,
    mí vida no fisures,
    la muerte no aceleres,
    espero que perdures.

    Ya eres de colección,
    adornas bien la mesa,
    de esa linda región
    eres única pieza.

    En ti, líquidos sorbo,
    los bebo sin estorbo,
    ¡ay, jarrito atolero,
    yo, por eso, te quiero!

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Tenancingo de Degollado, Edo. de México, a 26 de febrero del 2006
    Registro Indautor No. 03-2007-082112003600-14

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  2. MI JARRITO

    ¡Yo, tengo un jarrito,
    un jarrito al que quiero!,
    el alfarero bendito
    lo diseñó con esmero.

    Lo merqué en una feria,
    en mero Tenancingo,
    el barro su materia,
    la fiesta el día domingo.

    Pequeñita vasija,
    de silueta muy fija,
    modelada a mano
    por humilde artesano.

    Especial su cocción,
    a cien grados de amor,
    en el horno . . . calor
    de su fiel corazón.

    Recipiente pintado
    de color bermellón,
    sin adornos creado
    y sin decoración.

    No tienes brillantez,
    es tu naturaleza,
    en esa sencillez
    radica la belleza.

    Excepto en el asiento,
    tu cuerpo muestra curvas,
    tu panza surge al viento,
    la exhibes, . . . me perturbas.

    Luces en mi alacena,
    tu cuello, sin cadena,
    esa orejita hermosa
    es digna de una diosa.

    La ensarto con los dedos,
    como en ritos y credos,
    te agarro, te sostengo,
    te siento de abolengo.

    Tan cerca esa figura,
    comienza mi locura,
    que boca más angosta,
    la quiero a toda costa.

    Te acerco a los labios,
    evitando resabios,
    en tu borde doy besos,
    algunos son traviesos.

    Busco, con avidez,
    todo lo que contienes,
    siento la candidez
    del fervor que tú tienes.

    Un soplido muy fresco,
    se mueve la muñeca,
    el hecho es pintoresco,
    la lengua dice: ¡eureka!

    A tierra santa hueles,
    esa de mil amores,
    por costumbre tú sueles
    aromar los sabores.

    Por favor, no te quiebres,
    mí vida no fisures,
    la muerte no aceleres,
    espero que perdures.

    Ya eres de colección,
    adornas bien la mesa,
    de esa linda región
    eres única pieza.

    En ti, líquidos sorbo,
    los bebo sin estorbo,
    ¡ay, jarrito atolero,
    yo, por eso, te quiero!

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Tenancingo de Degollado, Edo. de México, a 26 de febrero del 2006
    Registro Indautor No. 03-2007-082112003600-14

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  3. REBOZO

    Hermoso rebozo
    de hilo muy fino,
    ropaje precioso,
    bonito, divino.

    Tu origen mestizo,
    producto textil,
    Dios así lo quiso,
    confección sutil.

    De lana, algodón,
    cáñamo, de lino,
    de seda o rayón,
    mejor que el armiño.

    Color de arrebol
    te tiñe la esencia,
    tu fulgor de sol
    hace diferencia.

    Naciste labrado,
    por manos de arte,
    serás adorado,
    quisiera besarte.

    A nuestras mujeres,
    como toda madre,
    con amor las cubres,
    ya entrada la tarde.

    Al ir a la Iglesia,
    dándoles calor,
    tapas su cabeza,
    frente del Señor.

    Parecen tus flecos
    de un sauce llorón,
    cándidos los ecos
    de su devoción.

    Eres una ofrenda
    digna de las santas,
    exquisita prenda,
    has vestido a tantas.

    Rebozo alabado,
    tu embozo es de luz,
    cual Manto Sagrado
    que envolvió a Jesús.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Tenancingo de Degollado, Estado de México, a 2 de agosto del 2008
    Registro SEP Indautor: 03-2008-080613184200-14

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  4. REBOZO

    Hermoso rebozo
    de hilo muy fino,
    ropaje precioso,
    bonito, divino.

    Tu origen mestizo,
    producto textil,
    Dios así lo quiso,
    confección sutil.

    De lana, algodón,
    cáñamo, de lino,
    de seda o rayón,
    mejor que el armiño.

    Color de arrebol
    te tiñe la esencia,
    tu fulgor de sol
    hace diferencia.

    Naciste labrado,
    por manos de arte,
    serás adorado,
    quisiera besarte.

    A nuestras mujeres,
    como toda madre,
    con amor las cubres,
    ya entrada la tarde.

    Al ir a la Iglesia,
    dándoles calor,
    tapas su cabeza,
    frente del Señor.

    Parecen tus flecos
    de un sauce llorón,
    cándidos los ecos
    de su devoción.

    Eres una ofrenda
    digna de las santas,
    exquisita prenda,
    has vestido a tantas.

    Rebozo alabado,
    tu embozo es de luz,
    cual Manto Sagrado
    que envolvió a Jesús.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Tenancingo de Degollado, Estado de México, a 2 de agosto del 2008
    Registro SEP Indautor: 03-2008-080613184200-14

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